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*Los precios anunciados son sugeridos y pueden estar sujetos a variaciones según el modelo, especificaciones y el plan comercial vigente aplicable a cada vehículo. Para mayor información, consulta directamente con tu concesionario de la Red Mazda.

El Mile High Club 

“Algunas veces conducía hasta 12 horas al día” dice Yuichi. Según él, esta es la clave para convertirse en una celebridad entre los fanáticos de Mazda MX-5.  Probablemente, posee el mayor número acumulado de millas que cualquier otro Mazda MX-5 del mundo. “Me gusta manejar sin prisa”, dice. “Incluso si estoy una hora atrapado en el tráfico, es mucho mejor esto que no estar en mi Mazda MX-5.”

Asombrosamente, Yuichi planea dejar de manejar el vehículo en poco tiempo. Su lógica es simple: “Una vez que el carro llegue a un millón de kilómetros, el kilometraje volverá a estar en ceros. Quiero exhibir el carro y creo que una fila de nueve es más impresionante que una de ceros. Estaré triste de haber retirado la placa del vehículo, sin embargo, pienso conducir más adelante un Mazda MX-5 ND”.

Cuando su primer Mazda MX-5 fue dado de baja después de un accidente, Patricia nunca pensó en reemplazarlo por otro modelo. Aprendió incluso a manejar con transmisión manual para volver a ser dueña lo antes posible de un nuevo vehículo. Desde entonces, la segunda generación de Mazda MX-5 ha sido su fiel compañero.

“Puede que esto suene como un comercial de televisión, pero ha estado conmigo durante el divorcio y tres puestos de trabajo,” dice Patricia. “Aunque no es el vehículo más práctico (he tenido que ponerme muy creativa cuando hice una mudanza) es el único que encaja conmigo a la perfección”.

Patricia conduce su Mazda todos los días, “llueva o truene, con sol o nieve” y ha estado en múltiples viajes por carretera en la costa oeste de Canadá.
“Siempre tomo las carreteras secundarias menos usadas, las que tienen todos los giros y vueltas que hacen que este carro sea tan divertido para manejar”.

Nadie conoce exactamente cuántos kilómetros tiene el contador del biplaza Mazda MX-5 de Michael. Este es único en su especie, ya que no posee ningún contador. Pero antes de ser removido, durante su conversión a un carro de carreras, la trayectoria ya tenía más de 500.000 kilómetros.

Michael lo compró en la base de Kansas de Prather Racing, donde había estado recolectando torneos de la SCCA (Sports Car Club of America, en español Club de Autos Deportivos de América). Incluso después de unas modificaciones, este fanático de carros certificado (quien una vez fue piloto de RX-7 y corría el constructor de motocicletas personalizado Revolution) continuó haciendo podios con este vehículo. “Yo fluyo dentro de este carro, es tan simple que te conectas de inmediato”.

Michael acaba de comprarse otros dos Mazda MX-5 para competir: “Uno para un cliente y otro para mí. Este vehículo es demasiado bueno, no es para molestar”.

Joy compró su Mazda MX-5 hace más de 26 años, y su amor todavía se mantiene fuerte.
“Mi pareja quería que lo cambiara por algún vehículo familiar después del nacimiento de mi primer hijo” recuerda Joy. “Pero no había manera de que me separara de mi carro, así que puse a una firma de ingenieros para crear e instalar una barra antivuelco para la correa de la silla del bebe, y mi hijo Tavis tuvo su primer viaje en el asiento de pasajero con diez días de nacido”.

Joy tiene muchos recuerdos felices de su carro, desde viajes interestatales hasta liderar un desfile de los atletas de Adelaide en su regreso de la Olimpiadas de Sydney en el 2000.

“Siempre he tenido la idea de que voy a conservar este carro hasta que él o yo dejemos de existir” dice Joy.

Vicente tiene la satisfacción de saber que cada tic del reloj de su Mazda MX-5 le pertenece, y que tiene grandes recuerdos asociados a este.
Aparte de su conducción diaria, ha tomado docenas de competencias, circuitos de carreras (incluyendo el Nürburgring) y viajes de carretera por todo Europa, el más reciente fue a Nordkapp en el Circulo Ártico en Noruega.

Este consultor de ingeniería compró su nuevo Mazda MX-5 rojo de tercera generación a un distribuidor local hace menos de diez años.
“Estoy encantado con él y lo compraría de nuevo”, dice Vicente.

En 2014 lo convirtió a GLP (Gas Licuado de Petróleo). Según dice, el resultado es “fantástico” y por supuesto, le permite recorrer grandes distancias sin perjudicar a su bolsillo.