Por una invitación de Mazda Colombia hicimos parte del recorrido que  la marca de Hiroshima inició en Pasto y culminó 22 días y 5 mil kilómetros después en Bogotá. La idea era darle la vuelta a Colombia en sendos Mazda 3, 6 y la SUV CX-5 para apreciar sus cualidades y comportamiento general en todos los pisos térmicos y terrenos con los que cuenta nuestra diversa geografía. La ruta asignada para nosotros fue de 1.100 kms. entre Valledupar y Tunja. Estas fueron nuestras impresiones de los tres vehículos que condujimos.

Etapa 1: Valledupar – Aguachica – San Alberto – Ocaña – Cúcuta. 590 kms. Mazda 6

El Mazda 6 de nueva generación es un brioso sedán con el motor 2.5 de 185 caballos que se comporta supremamente bien en la ruta mientras esta es plana entre Valledupar y San Alberto, en el departamento del Cesar. Dejamos la capital vallenata por una muy buena vía, denominada ahora “La Ruta Del Sol”, en tramos de doble calzada que invitan a llevar el Mazda 6 a buen ritmo, eso sí controlando siempre los límites y las condiciones de seguridad en la vía.

El auto es cómodo, amplio y la posición de conducción es fácil de conseguir gracias a la regulación eléctrica del asiento. La instrumentación se lee claramente en el cuadro de indicadores y la consola central está bien presentada, aunque el sistema de infotaiment es difícil de operar, sobre todo para conectar celulares y sistemas de audio vía Bluetooth. Esta operación requiere un buen rato de adaptación porque resulta poco intuitiva.

Los materiales de la cabina están bien conseguidos, se siente un carro de calidad, bien armado, bien presentado. Muy cercano a sus rivales de las marcas Premium. Tal vez el único pero es que debido a su diseño sport, la visibilidad hacia los lados se reduce un poco por la poca superficie vidriada lateral. Quizá sea un capricho nuestro, pues los compañeros de viaje que tuvimos no notaron este detalle.

El espacio que queda atrás para las piernas es suficientemente ancho, lo mismo que la altura al techo.Cómodamente viajan 4 personas en este automóvil con su equipaje, pues el maletero es bien amplio y la boca de carga suficiente para acomodar maletas de buen tamaño.

En marcha, el 6 parte muy bien desde la inmovilidad gracias al motor atmosférico. Pese a tener la caja Activematic de 6 velocidades, la potencia llega sin retrasos a las ruedas y rodar por el tráfico citadino no es ningún problema para el carro.

En carretera se alcanza de lo más fácil una buena velocidad de crucero. La caja ayuda bastante y cada cambio de marcha es casi imperceptible, parece una CVT pero sin los inconvenientes de la “artificialidad” de esta ultima. Además, la posibilidad de realizar de manera manual el manejo de la caja mediante las levas en el volante hacen más placentero el trayecto.

El viaje hasta Cúcuta se vuelve una exigencia importante para el 6 cuando abandonamos las planicies del Cesar, es decir, cuando dejamos la costa para adentrarnos en la zona andina oriental en San Alberto. La carretera comienza a inclinarse de manera dramática y la sucesión de curvas que nos recibe pone a prueba la puesta a punto del chasis y suspensión de este sedán, que, aun con la estrechez de la vía y la falta de rectas demuestra que también está preparado para vías reviradas como esta, que cruza la Cordillera Oriental para hacer el descenso a Cúcuta vía Ocaña.

La suspensión no es tan blanda como uno esperaría pero tampoco se hace insufrible para los viajeros. Debido al bajo perfil de las ruedas, se siente un poco más seca de lo normal pero el buen balance del conjunto chasis – carrocería minimiza esta sensación.

Los sobrepasos en los pocos trayectos que lo permite esta complicada carretera son pan comido para el 6, cuyo propulsor entrega la potencia de inmediato y no hay afugias a la hora de liberarnos del tráfico pesado. Notamos que el motor se siente más de lo deseado al interior de la cabina.

Luego de 11 horas de viaje, cumplimos los 590 kms. de esta etapa con un consumo promedio de 38 kms / gal. El Mazda 6 Skyactiv se llevó un tanque completo de gasolina en el recorrido. Algo que se nos antoja muy bueno dado el tamaño y la potencia del carro con la exigencia del camino.

Etapa 2: Cúcuta – Pamplona – Bucaramanga 205 kms. Mazda 3 Touring  

Nuevamente a atravesar la Cordillera Oriental por la vía Pamplona – Páramo de Berlín y el descenso a Bucaramanga, esta vez en el Mazda 3 Touring. Se siente amplio a pesar de que veníamos del 6. El cuadro de instrumentos es muy llamativo y evoca al ya visto en el Honda Civic, donde predomina el cuentarrevoluciones sobre los otros indicadores. Como toque de tecnología está el Head Up Display que muestra en una pantalla trasparente  la velocidad de desplazamiento. El sistema de audio y navegación es más intuitivo que el del 6, pero sigue teniendo su nivel de dificultad.

El interior, bien presentado también, sin reproches. En el exterior e interior, es un calco a escala del 6, tanto, que es difícil reconocerlos a simple vista. Las sillas, en cuero, cómodas y con buena sujeción lateral, llevan bien a 4 pasajeros. El maletero no recibe tanto equipaje como el 6, pero también es suficiente si el viaje no es muy largo.

En la vía se siente muy ágil esta carrocería, con un compromiso chasis – suspensión que raya en lo perfecto. El pero viene de la potencia, que no se entrega con tanta contundencia como en el 6 y hay que medir bien la distancia a la hora de, por ejemplo, hacer sobrepasos, cosa que en esta vía es bien complicado por lo estrecha y revirada. A lo mejor con la caja manual se defienda mejor el carro en estas circunstancias. La mejor cara de este 3 es en terreno llano donde, repetimos, la suspensión, tacto de la dirección y puesta a punto del chasis son lo mejor del carro.

Como tuvo que hacer un esfuerzo mayor para viajar a buen ritmo, el consumo del 2.0 Skyactiv de 153 caballos se tasó también en 38 kms / gal. Lo mismo que el Mazda 6 de 2.5 litros y 32 caballos más.

Etapa 3: Bucaramanga – Piedecuesta – San Gil – Barichara – El Socorro – Barbosa – Tunja. 283 kms. Mazda CX-5

La elegida esta vez es la SUV mediana CX-5, un producto a caballo entre los dos modelos anteriormente testeados, el 3 y el 6. Tiene el motor 2 litros SKYACTIV  que desarrolla 152 caballos a 6 mil revoluciones.  La versión probada es la High con tracción total, tope de gama.

La CX-5 se enfrenta en el mercado con la Chevrolet Captiva, Renault Koleos, Kia Sportage Revolution, Hyundai Tucson ix35, Ford Escape, Nissan Qashqai, Volkswagen Tiguan, entre otros. Es decir, no la tiene nada fácil.

Interiormente está bien hecha, con materiales bien presentados y plásticos blandos correctamente aislados mediante coberturas sintéticas que asemejan el cuero. Los plásticos duros se notan resistentes y la disposición y tacto de los instrumentos y la consola central es muy sobria y fácil de entender. Los asientos son en cuero, sujetan bien el cuerpo y en general, la comodidad para cuatro pasajeros es más que suficiente, aunado al buen maletero que tiene esta equilibrada SUV de 463 litros.

De entrada sorprende la respuesta del motor desde abajo, muy parecido al 6 pero obviamente siendo más agil el automóvil. Se mueve muy bien y la suspensión está muy bien planteada hacia el confort, lejos de un 4X4 puro y duro. Esto hace que la marcha en carretera sea muy cómoda y con altas dosis de seguridad y obediencia de la dirección y el chasis. Es un gusto moverse con esta SUV en la vía con curvas y en rectas el desarrollo de la caja automática y la potencia son suficientes para alegrarnos con el acelerador.

Subiendo desde Pescadero, en la salida de Bucaramanga, hasta San Gil por la vía del Cañón del Chicamocha, la CX-5 se muestra agil y a gusto pese a que es una carretera plagada de curvas y bien estrecha, aunque perfectamente asfaltada. Hacer sobrepasos en los pocos lugares donde hay espacio y distancia no es problema dada, repetimos, la estupenda respuesta del motor.

En terrenos de altura considerable, como la subida a Tunja desde Moniquirá, no se siente en absoluto una pérdida considerable de potencia, aunque el consumo se afecta hasta marcar un promedio de 35 kms. por galón en toda la ruta. Claro que si miramos que es una camioneta con 4 ocupantes y pesado equipaje, no resulta para nada malo, pues hay que exigir el propulsor bastante en algunos tramos.

En reumidas cuentas, de los tres modelos propuestos para la Ruta SKYACTIV Colombia, nos quedamos con la CX-5, pues representa un equilibrio entre la agilidad del chasis del 3 y la buena respuesta, comodidad y prestaciones del 6.

*Asistimos a la Ruta SKYACTIV gracias a una cordial invitación de Mazda Colombia.

Fuente: www.ecbloguer.com